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El sueño es un indicador vital de la salud y el bienestar general. Pasamos hasta un tercio de nuestras vidas durmiendo, y el estado general de nuestra “salud del sueño” sigue siendo una pregunta esencial durante toda nuestra vida.

La mayoría de nosotros sabemos que conseguir dormir bien es importante, pero la mayoría no pasamos las ocho horas que se recomiendan entre las sábanas una prioridad. Para muchos de nosotros la deuda con el sueño es constante y crónica, hemos olvidado lo que se siente estar verdaderamente descansado.

Para complicar aún más las cosas, los estimulantes como el café y las bebidas energéticas, los relojes de alarma y las luces externas -incluidas las de dispositivos electrónicos- interfieren con nuestro “ritmo circadiano” o el ciclo natural de sueño y produce un desorden que altera nuestra capacidad para dormir.

Las horas de sueño requeridas varían según las edades y son especialmente afectadas por el estilo de vida y la salud que llevamos a cabo. Para determinar la cantidad de sueño que necesita, es importante examinar qué factores de tu estilo de vida están afectando la calidad y la cantidad de sueño, para luego determinar el grado de descanso real que percibe tu cuerpo.

Para obtener el sueño que necesita, debe mirar el panorama general y buscar el equilibrio.

Estudio realizado en la materia

La Fundación Nacional del Sueño establecida en Estados Unidos dio a conocer los resultados de un estudio realizado a nivel mundial que llevó más de dos años de investigación para determinar cuánto sueño realmente necesitas dependiendo de tu edad.

Puedes leer el trabajo de investigación publicado en Sleep Health aquí. (Contenido en inglés).

Recomendaciones para descansar correctamente

El correcto descanso se puede conseguir reduciendo los estímulos exteriores que están presentes en nuestra día a día dos horas antes de irnos a la cama. Apagar dispositivos electrónicos, silenciar el móvil y apagar la tv.

Luego intenté desconectar de cosas que puedan generarle ansiedad como problemas en el trabajo, tareas pendientes, etc. Para esto, busque alguna forma de entretenimiento que le permita enfocar su atención en ello y le permita relajarse, leer un libro o escuchar música clásica mientras se da un baño son buenos ejemplos de estas formas de entretenimiento.

Reduzca la luz de su habitación para que su cuerpo detecte que es hora de ir a la cama y evite consumir estimulantes como el café pasadas las 5 de la tarde.

Por último, asegúrese de estar cómodo en su cama. El colchón y la almohada deben ser de su agrado, además de contar con aire acondicionado o ventilador en el verano para no sufrir de las altas temperaturas que lo pongan incomodo o lo terminen despertando.

Por último, intente que no haya ruidos que pueda perturbarlo.

 

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